Hablando con una Tarántula


Hace unos días tuve la oportunidad de hacer un viaje al Amazonas. Antes del viaje, en una meditación, una tarántula me contactó para prepararme para un encuentro con una de ellas. Me invitaba a que no les tuviera miedo, me mostraba que son animales muy inofensivos, que sólo atacan cuando se sienten claramente agredidos o cuando necesitan proteger a sus crías de un peligro inminente. Y aún en un caso extremo en el cual un humano resulte mordido por una tarántula, su veneno sólo alcanzaría para provocar dolor y alguna reacción local, no sería suficiente para generar un daño mayor.


Efectivamente, durante el viaje me encontré con una hermosa tarántula -no pude subir la foto original puesto que fue nocturna-. Al establecer con ella la conexión, percibo un animal con un muy bajo nivel de agresividad; que percibe el mundo a través de sus sentidos y muy especialmente a través de sus vellosidades. Percibe su alrededor con mucha claridad y profundidad, capta sensaciones de humedad, temperatura, el espacio a su alrededor, las corrientes de aire, la vibración del sitio donde está ubicada y si otros animales se aproximan. Capta la luz a través de sus ojos, sin embargo su sentido más desarrollado es el del tacto. La vellosidad de su cuerpo también la hace parecer más grande, agresiva y peligrosa de lo que es en realidad.


Qué mensaje quiere transmitirnos a los humanos?


Esta tarántula vive en la selva y tiene poco contacto con los humanos, en su mundo casi no aparecemos. Ocasionalmente siente la proximidad de algún humano o de un grupo de humanos, pero no hacemos parte de su realidad cotidiana.


Me transmite que la mayoría de los humanos que hemos estado cerca suyo, estamos desatentos; es decir, cuando pasamos por su hábitat, con frecuencia llevamos muchas emociones a cuestas: estamos perturbados, sentimos miedo y no estamos atentos a sentir el medio en el que nos encontramos. Me trasmite que si estuviéramos percibiendo con atención nuestro alrededor, no podríamos estar sintiendo miedo.


Me muestra donde viven, sus refugios, me enseña que al ellas estar sintiendo permanentemente el entorno, se adaptan a él sin perturbarlo, viven en una relación de cooperación y equilibrio con el medio, incluso para alimentarse los unos de los otros. En contraste, los humanos vamos con un caos interno creando caos afuera, arrasando, y rara vez nos dedicamos a observar el medio, a sentir el entorno, a sentirnos parte del entorno.