Hablando con un Barranquero

Actualizado: 17 de ago de 2018




Durante todo el tiempo que duró mi comunicación con este pájaro me sentí profundamente conectada con una incomparable sensación de calma y equilibrio; me enseñó los lugares que visita de manera frecuente y muy especialmente me enseñó su nido como un lugar muy importante para él.


Me trasmitió la presencia de un gato en uno de los lugares que visita regularmente y me sorprendió que aún con su proximidad, este pájaro conserva su enorme paz. Aunque me lo enseñó cómo un animal que podría dañarlo, me dejaba sentir que mantenía su tranquilidad y seguridad estando consciente de donde está y vigilando de que no se acerque demasiado. Reflexiono sobre la tranquilidad tan absoluta que siente este pájaro con la proximidad del gato y siento que los humanos estamos tan lejos de ese nivel de tranquilidad!


Quise saber sobre su presencia en el lugar donde fue tomada la foto y me transmitió que es uno de los lugares que visita con frecuencia. De este lugar le gusta la tranquilidad que se respira allí, como si fuera un oasis; las personas que viven allí inspiran tranquilidad y a este pájaro le atraen los lugares tranquilos en donde pueda pasar su tiempo sintiendo el clima un poco frío, la humedad y algunos rayos de sol y donde encuentra también pequeños insectos que hacen parte de su dieta.

Me sorprendió captar que aunque es un animalito silvestre, este pájaro genera vínculos con las personas a quienes ve a menudo. En particular, este pájaro visita unos cuantos lugares habitados y otros más apartados y en los lugares habitados tiene claridad de quienes viven allí, los reconoce y los aprecia; les hace seguimiento con curiosidad y admiración. También le gusta que le ofrezcan alimentos, pero su presencia en estos lugares no está exactamente motivada por la comida ya que tiene la suficiente paciencia y autonomía como para alimentarse por sí mismo.


Este pájaro nos invita a la tranquilidad, a la quietud y a la calma y cuando tengamos la fortuna de encontrárnoslo vale la pena aceptar su invitación.