Hablando con delfines rosados y grises

Actualizado: 4 de jul de 2018



En uno de los lagos contiguos al río Amazonas hice contacto con un grupo de delfines rosados y grises que nos sorprendieron al mostrarse muchas veces frente al grupo de personas entre las cuales me encontraba yo; de acuerdo con el guía que dirigía el grupo, no es usual que esto suceda y de hecho muchos visitantes se devuelven sin haberlos visto siquiera una vez. Por ser un encuentro tan especial, quiero compartir la comunicación que tuve con este grupo de delfines.


Como suelo hacer cuando establezco conexión con un animal o con un grupo de animales, honré de corazón su presencia en ese momento y les pedí que me permitieran sentir como ellos sienten.


Experimentar la sensación del agua alrededor de sus cuerpos y como se deslizan en ella con tanta facilidad y disfrute fue una experiencia sublime. Pero más allá de eso, tuve el glorioso regalo de experimentar la conciencia que ellos tienen de su alrededor, no solo de las aguas y de los ecosistemas cercanos, sino del Planeta Tierra y del Universo entero. Sentí su conexión consiente y permanente con los delfines de todas las aguas y su claridad respecto al papel que cumplen como especie, con tanto amor y conciencia. Esta especie tiene una conciencia tan amplia y tan basta que no pude evitar sobrecogerme hasta las lágrimas.


Telepáticamente, me mostraron algunos de los movimientos, juegos y dibujos que realizan debajo del agua y en la superficie, algunos trazados por un único delfín y otros en grupo y sentí la magnificencia y el significado de algunos movimientos helicoidales que se expanden como ondas en el agua proyectando equilibrio, armonía y alegría. Los delfines captan amor y apoyo incondicional de muchos rincones del universo y lo impregnan en las aguas del planeta Tierra en beneficio de todos.


Este grupo de delfines me permitió sentir que su especie tiene una afinidad muy especial por los humanos aunque son muy conscientes de los desastres que estamos ocasionando. Sienten por nosotros un amor puro y libre de juicios. El delfín es para el humano un guardián, maestro, equilibrador y también un puente de conexión con el infinito.


Hay muchos menos delfines en las aguas del río Amazonas de los que habían hace unos años, sin embargo, en el lago en el que habita este grupo de delfines, hay más individuos que hace un tiempo puesto que ahora se trata como reserva, pero el daño hecho por el hombre es muy difícil de revertir y los ecosistemas continúan en deterioro ya que las posibilidades de alimentación limpia, tanto para los delfines como para otros animales que habitan esas aguas, han venido disminuyendo a la vez que se incrementan los tóxicos. Pero esto no merma su disposición y su presencia amorosa y esperanzadora.


En mi comunicación con ellos les transmití mi preocupación por su muerte, por el deterioro de sus cuerpos y por la extinción de su especie y en respuesta me dejaron sentir su presencia de alegría y plenitud. Siento que la humanidad y el planeta perderían mucho, muchísimo, si efectivamente se extinguen estos seres cuyo aporte es sabio e inocente, amoroso e incondicional. El movimiento de los delfines y el de otros habitantes del agua es necesario para la vida en la tierra. Sin estos movimientos, se estancan las aguas y en consecuencia se extingue la vida.


Quiero aclarar que no son partidaria de que el turismo continúe llegando hacia estos lugares, pero invito a los lectores de este artículo a conectarse con la energía de los delfines. Esto se puede hacer desde la intención y a través de la distancia. Invito a quienes resuenen con este propósito a participar de los programas de protección y adopción de los delfines de los ríos Amazonas y Orinoco que tiene la Fundación Omacha (http://www.omacha.org/la-fundacion/2012-04-12-19-04-33/adoptame).